viernes, 5 de julio de 2013

LAS COSAS DE CASIMIRO


El calor de lo cotidiano, ….


“Qué noche más calurosa”, … cuanta calor en las calles desde bien temprano, … “Qué caló ….” decimos entre nosotros. Estas eran las palabras que se escuchaban entre nosotros esta mañana cuando nos acercábamos a celebrar la Eucaristía en el Convento de las Hermanas Concepcionistas, … y “¡qué razón tenía la gente”!. El invierno ha sido frío y húmedo y este verano se está presentado con bastante fuerza, … pero es lo que hay, … y esta climatología no cierra la puerta a celebrar con esta querida comunidad, como todos los días, con paz y con la tranquilidad que da la clausura. Ellas nos transmiten un calor que brota del corazón y de la experiencia de la vida comunitaria compartida que transparentan la fe en el Hijo de Dios Eucaristía permanente en medio de la vida.

Y, como todas las mañanas, tras celebrar, se organiza mejor la mañana. Un café, se lee el periódico para ver “las noticias ya pasadas del día anterior” y eso que se llama HOY, … y al despacho, que hoy tocan expedientes matrimoniales, … y no uno, ni dos, sino cuatro, … y preparar las actas para llevarlas al juzgado de las dos bodas del fin de semana, … y atender a otras personas y escuchar algunas dificultades, …. Y en medio de todo esto, un correo de la diócesis con el semanario Iglesia en camino, …. ¡sorpresa!, aparece el blog de la Parroquia, en un artículo escrito por Casimiro, un sacerdote diocesano al que le debemos que nos mantiene en-red-ando con las web que él nos propone para visitar.

Escribe de este sencillo blog que quiere ser pulso de la vida de esta comunidad parroquial a la vez que una ventana para mirar nuestra realidad y querer leer la vida desde el evangelio y desde la fe de la Comunidad y de toda la Iglesia. Es verdad, lo que dice Casimiro, no es un blog nada especial, … sin muchas cosas que descubrir, … pero intenta transmitir el evangelio encarnado en las personas de la Iglesia y del mundo, …. Desde la visión de un cura diocesano, secular, que vive su ministerio en una parroquia concreta como cualquiera de los sacerdotes que conozco, con nuestras luces, apuestas, opciones, …. y nuestras sombras y desilusiones. Pero agradezco a este compañero que escriba de nuestro blog con la sencillez y el cariño con el que lo ha hecho. Este Casimiro siempre nos sorprende.


Y cuando más apretaba el calor esta tarde, a las cinco y media, despedíamos comunitariamente a una mujer de noventa y pico de años, … la madre de Angelines, … a la que yo conocía como la “Tía Teo”, así la llamaban sus queridos sobrinos, … los hijos adoptivos que la vida le dio para ser madre de familia numerosa. Ella ha dado todo su ser para criar, educar y acompañar a sus hijos y a los sobrinos. Y ha sido querida y acompañada por los mismos por los que ella entregó su vida. La hemos puesta en las manos de Dios, rodeada por todos los suyos,  y por sus nietos y sus bisnietos.


A las siete recibíamos a Carlos y a Eva, los contrayentes que celebraban el sacramento del matrimonio en la Parroquia. Con que facilidad se cambia el luto en traje de fiesta en nuestras parroquias. Ellos eran la presencia del amor de Dios encarnado en nuestra realidad familiar; y ellos han de ser la roca firme, el cimiento seguro de una vida compartida en familia que quiere ser luz y vida del mismo Jesucristo, Evangelio vivo, buena noticia en medio de los hombres. Tienen por delante un proyecto de matrimonio, y hay que vivirlo con la gratuidad del amor para que sea fecundo.
Terminaba la vida en la Parroquia a las nueve con la celebración de la Eucaristía. Y esta es la vida cotidiana que hoy Casimiro me ha hecho mirar, ver y leer, de otra forma: con calor, pero con paz y con tranquilidad, …. Y eso que estamos en pleno mes de julio, de vacaciones para muchos, … pero de continuidad para otros. Y en medio de todo, Dios, …. y cuando se relee la vida así, te das cuenta que todo está bien y que en el fondo eres un privilegiado.

Por lo tanto, Señor, … muchas gracias por lo vivido, … buenas noches, esperemos que con menos calor que ayer, … y hasta mañana, … porque “cada día tiene su propias cadaunadas”.