viernes, 12 de julio de 2013

NECESITAMOS LA SABIDURÍA DE DIOS


EL CAMINO DE LA COMPASIÓN


Ayer celebrábamos en la Iglesia la fiesta de San Benito, Abad. En la celebración se proclamó el inicio del capítulo segundo del libro de los Proverbios, concretamente del primer versículo al noveno. Una Palabra que es de verdad buena noticia para el pueblo de Israel y para cada uno de nosotros, aún más en nuestros días. Esta página bíblica nos habla de sabiduría, de inteligencia, de discernimiento, de tesoro escondido, conocimiento de Dios, gente íntegra, conducta intachable, justicia, derecho, equidad, … ¡una auténtica revolución para nuestra fe y para nuestra humanidad!, y pueden sonar con más fuerza cuando en los medios de comunicación tan sólo se habla de Bárcenas o de los ERE andaluces, … y en los medios más clericales del IOR, o el famoso Banco Vaticano. Y es que la Palabra de Dios abre el mensaje del Reino para aquellos que tienen oídos para oír y ojos para ver. Y sabemos que la necesitamos, … la Sabiduría de Dios que nos oriente y acompañe en nuestras vidas.

Pero este texto es más bello cuando te paras en los verbos del relato. El sujeto es Dios y el predicado somos nosotros. La acción la marcan estos verbos de gratuidad infinita: da, reserva, protege, cuida; … y el efecto que producen en la persona: atesoras, llamas, pides, buscas, comprendes y encuentras.

Cada día tenemos que buscar y encontrarnos con la verdadera Sabiduría de Dios para poder vivir una fe comprometida, seria, verdadera, en nuestros ambientes. Buscar la Sabiduría de Dios para vivir según Él. Y buscarla en medio de la vida, en medio de este mundo en el que nos toca vivir y mejorar. Un mundo traspasado por esta Palabra de Dios, … lleno de los valores del Reino, … comprometido con la vida de las personas, ... en el que se escuche el clamor de los más pequeños y los más indefensos, … animando cualquier signo de humanidad por pequeño que pueda ser o resultar, … trabajando procesos de vida que enraícen en la fortaleza del Evangelio, …. enamorados por el seguimiento a Jesús de Nazaret, … orando nuestras vidas y las de los demás en Aquel que siempre nos escucha y nos ama, ….

Porque Proverbios nos puede llevar de la mano para encontrarnos con Jesús, Buena Noticia, y Samaritano en medio de la realidad. Él nos invita a no pasar de largo, a no hacer oídos sordos, ciegos ante ciertas cunetas o caminos a nuestro alrededor, … a tantas víctimas con nombres y anónimas que se encuentran despreciados, robados, golpeados, en tantos caminos, … olvidados al fin y al cabo. Y a mirar en este buen samaritano a los muchos voluntarios que se dejan sus vidas en la defensa de la equidad y de la justicia, es decir, en la defensa de la dignidad de cualquier ser humano.

¿No creemos en una tierra nueva y en un mundo nuevo? Pues este puede brotar del mismo evangelio cuando tengamos una capacidad nueva para mirar, unos oídos más atentos para escuchar, y una lectura creyente más acertada cuando nazca del estilo y de la vida de Jesús. La mirada de la Compasión que es la mirada de Dios, … la mirada del Encuentro que es la mirada de Jesús, … y la mirada de la Escucha de la Realidad y la Ofrenda del aceite y del vino de la sanación y de la esperanza que ha de ser la mirada de cada uno de  nosotros.

El Buen Samaritano de la parábola conoció profundamente la Palabra de Proverbios y así en su vida fue verdad esta misma Palabra: comprendió la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino. Una gran enseñanza para nosotros y para la humanidad, … no hagamos oídos sordos, …