jueves, 7 de mayo de 2020


SENTADOS  EN  SU  MESA  Y  EDUCADOS  PARA  VIVIR

Queridos feligreses y amigos:
Siguen pasando los días de este confinamiento dentro del estado de alarma; seguramente con las pequeñas salidas programadas lo estemos llevando mejor, pero no hay que descuidarse. Hagamos muchísimo caso a los médicos y enfermeros en el uso de mascarillas y seamos constantes en cuidar las normas de higiene, especialmente en lugares públicos. Tenemos que seguir avanzando y no demos pasos hacia atrás. Casi dos meses desde que nos tuvimos que meter en nuestras casas; vamos a cuidarnos y a mirar la vida con mucha esperanza. ¡Feliz jueves!

El evangelio de hoy nos sitúa en unas claves muy concretas para crecer en nuestra vida cristiana. Es un texto del evangelio de San Juan (Jn 13, 16-20). Los apóstoles se encuentran junto a Jesús en el Cenáculo para celebrar la Última Cena. Él ha lavado los pies a sus discípulos y comienza a educar desde el signo realizado. Recibimos aquí la primera clave: somos educados por Él en el servicio, para unir nuestra vida a la suya. Para los cristianos no consiste en repetir signos, sino en vivir nuestra unión con Jesús para prolongar en nosotros su misma historia de amor y de entrega. Él se entrega hasta dar la vida porque nos ha amado; aquí hay que profundizar porque nuestras muestras de amor y de entrega han de estar llenas de humildad y de servicio gratuito. Es verdad que toda esta historia necesita en nosotros una constante y verdadera conversión; en muchas ocasiones un cambio en la forma de pensar y de sentir situando a la persona en el centro de nuestra vida; y muchas veces tendremos que dejarnos transformar por su Palabra escuchándola con una actitud agradecida.

Una segunda clave es: buscar la presencia de Dios en cada momento. Ayer profundizábamos diciendo que cualquier tiempo o realidad es historia de salvación porque Jesús no ha venido para condenar al mundo sino para salvarlo con su amor entregado. Nos cuesta ver a Dios en los acontecimientos diarios y mas aún cuando estos son difíciles y contrarios. En esta realidad de crisis tanto sanitaria como social podemos ver el rostro de Dios en las personas que han fallecido y por las que hemos orado para unirlas a la Resurrección de Jesús; en los médicos y sanitarios que nos atienden y en los que buscan cómo solucionar este problema; en la oración constante en nuestras casas; en el que sufre y en el que alivia tanto sufrimiento; en los que se han recuperado y en los que han dado la vida sirviendo y amando; en la paciencia de los niños y de los mayores confinados en sus hogares, …. Dios en medio de la vida.


Y una tercera clave es: recibir a Jesús en la vida y practicar su enseñanza. “El que recibe a mi enviado a mí me recibe”. La Iglesia es enviada; todos los bautizados somos enviados, dentro de nuestras limitaciones y debilidades, pero Dios cuenta con cada uno de nosotros. Se sirve muchas veces de personas para mostrarnos su voluntad y por donde tenemos que caminar para vivir la fe y ser testigos del evangelio, ser testigos de su amor y de su entrega. Es una llamada a prolongar su proyecto con actitudes de misión compartida.

"Dichosos vosotros si lo ponéis en práctica". Esta llamada se descubre y se vive cuando somos capaces de arrodillarnos a los pies de tantas personas cansadas, agobiadas, tristes, pobres, enfermos, desencantados, … y servirles con la vida dándonos de verdad y sin reservas como Jesús hace con nosotros. Así no pretendemos ser más que nadie, sino configurar nuestra vida con la del Servidor.

Descubrir y vivir esta llamada supone vivir en actitud de escucha, de entrega y de servicio en nuestra vida. Es una llamada más necesaria en estos días y en los que vendrán.  Tendremos que superar resistencias personales y sociales: lo que nos acerca a Dios y nos aleja de los demás; las prisas y agobios que nos hacen vivir acelerados sin dejar espacio y tiempo a Dios en nuestra vida; vivir la entrega servicial o arrinconarnos en miedos que paralizan; … cada día el Señor nos irá pidiendo poner en práctica cuanto con Él hemos descubierto.

Hoy también puede ser un buen día para adentrarnos en nosotros, y descubrir lo necesaria que son estas claves en nuestra vida. ¡Ánimo y esperanza! Seguimos caminando. Un fuerte y virtual abrazo, …