UN BUEN
PASTOR EN NUESTRO
RECORRIDO PASCUAL
Queridos feligreses y amigos:
¡Feliz domingo! Hoy celebramos el primer domingo del mes
de mayo en el que especialmente recordamos y felicitamos a nuestras madres. Lo
primero de esta mañana ha sido felicitar a las que tenemos junto a nosotros; y
una oración y mirada agradecida al cielo por las que ya se encuentran con Dios.
También en este mes de mayo seguimos recordando y orando muy especialmente a la
Virgen María poniéndola como intercesora en esta situación compleja y
difícil que nos toca vivir.
En Villanueva de la Serena y en otras muchas poblaciones
se celebra hoy la Fiesta de la Santa Cruz bendita y gloriosa. Vamos a recordar
muy especialmente a la Parroquia de la Santa Cruz de nuestra ciudad; a su
párroco y a toda su feligresía, sin olvidar al entrañable barrio que lleva ese
nombre. ¡Muchísimas felicidades! Que no se puedan disfrutar estas fiestas como
nos gustaría, no quiere decir que no las celebremos de forma diferente
sintiendo su presencia en nuestras vidas.
En la liturgia de hoy domingo celebramos el día del Buen
Pastor. Me trae a la memoria estampas de mi infancia y juventud cuando en mi
pueblo era muy común ver a los pastores llegar por la tarde con los rebaños de
ovejas para guardarlas hasta el día siguiente. Las ovejas, cansadas y sedientas
tras un largo día en el campo, eran conducidas por los perros de carea hasta
los corralones donde eran guardadas. Nos sorprendía la tranquilidad con la que
llegaban y buscábamos entre ellas a los perros mastines camuflados entre el
rebaño. Hoy ya son estampas de la memoria de los que peinamos canas, pero no
hace tanto tiempo. Recuerdo a mi tío Juan y a Mateo, su hijo, llevándolas por
los callejones hasta el campo y, muchas veces, a la vuelta venían con algún
borrego entre las manos porque había nacido en pleno pastoreo.
Me sorprendió el año pasado que esta estampa no es bien conocida
por los niños de la Parroquia. En las zonas urbanas no es común conocer estas
labores como las pueden conocer los niños de ambientes rurales. Tendremos que
salir más al campo y buscar y encontrarnos con pastores y agricultores –
también algún pescador – para poder adentrarnos en la enseñanza del
evangelio.
Jesús anunciaba la Palabra de Dios conectando con la vida
y los trabajos de la gente. No era un maestro de teorías, ni de ideas, ni de
repetición de fórmulas. Su forma de enseñar era nueva y así lo demostraba
constantemente. Hablaba del pescador, del sembrador, del pastor, de la mujer
que amasaba el pan, de las flores de los campos y de los pájaros y sus nidos, …
las imágenes de la vida diaria eran el centro de sus enseñanzas. Era fácil
conectar con Él y con su mensaje. Se le entendía bien.
En un momento determinado habla del pastoreo y del
ganado; se auto-define como el Buen Pastor a quien las ovejas oyen y se reúnen.
A quien no es el pastor del rebaño no lo oirán de la misma forma y huirán de
él. Una bella imagen para sentirnos comunidad e Iglesia que tiene, y escucha, una sola voz: la de Jesús, la del buen pastor que nos enseña por donde ir para
caminar con seguridad. Muchas voces, infinidad de palabras, multitud de
llamadas podemos recibir en nuestra vida, pero la fe nos lleva a clarificar de
dónde vienen, quien o quienes las pronuncian, y hacia dónde orientan nuestros
pasos. La invitación de Jesús no nos aleja de Él ni nos echa de la presencia
del amor de Dios. En Jesús tenemos seguridad, nos da paz y tranquilidad, nos
invita y llama a situarlo en el centro de la vida y de la comunidad. Dio su
vida por cada uno de nosotros; se entregó por entero en medio de nubarrones y
de vientos contrarios. Acompañó siempre al rebaño caminando por delante de
todos.
El que no es buen pastor huye a la primera dificultad; el
que no es buen pastor no se preocupa de los débiles, enfermos, pobres y
necesitados; el que no es buen pastor no está en vela; el que no es buen pastor
no está dispuesto a buscar al que se pierde o se sale del grupo; el que no es
buen pastor no camina por delante en las dificultades ni por detrás cuando el
camino es ancho y seguro; … No son imágenes de Jesús para dulcificar la fe,
sino la perfecta imagen del Hijo que vivió en estas claves.
Jesús se nos presenta en el evangelio de hoy como “la
Puerta” del aprisco de las ovejas (Jn 10,1-10). Otra preciosa imagen. Jesús es
la puerta que nos da acceso para llegar a disfrutar de los dones del amor del
Padre; es la puerta que nos reúne en una misma comunidad y fraternidad; es la
puerta para acceder a su Palabra y a su entrega. Necesariamente hay que pasar
por Él. Pero también es la puerta para salir en misión, de una Iglesia en
salida como dice el Papa Francisco. Saldremos al encuentro de los demás, como
Iglesia comunitaria y fraterna, después de pasar por Él y caminar al encuentro
de una humanidad que necesita a Dios
proponiendo, invitando, llamando al encuentro con el que es nuestro Buen
Pastor.
Queridos amigos, disfrutemos, en la medida de nuestras
posibilidades, de este soleado y transparente domingo. Seguimos haciendo llamada
a la responsabilidad personal y social. ¡Usemos las mascarillas, que nos
protegen! Y oremos para para salir de esta situación. Un deseado
fuerte abrazo. ¡Santa María, Flor de las flores de mayo, ruega por nosotros!


